Temas de ARTE®
Revista de las Artes Visuales del Siglo XXI — de Iberoamérica al Mediterráneo
Una revista de arte que declara su punto de vista necesita decirlo también en imagen. Este escudo no es un adorno heráldico: es la declaración de principios de Temas de ARTE® resumida en tres signos y una frase en latín.
Escudo de Temas de ARTE® · Talla policromada y dorada
El escudo es de forma española, de punta redondeada, con la bordadura enteramente dorada. El campo va en plata envejecida, el color del pergamino y de la página impresa: la revista se presenta como un lugar donde se escribe y se lee, no como una insignia de combate.
El oro del borde no es lujo, es límite. Marca dónde acaba el criterio propio y empieza la conversación con el lector.
En el jefe del escudo, un Corazón de gules —rojo— rodeado por la corona de espinas y rematado por la cruz, con un nimbo de rayos al fondo. Es la imagen del Sagrado Corazón, uno de los emblemas más pintados, tallados y bordados de la historia del arte occidental.
Aquí cumple dos funciones. Declara sin rodeos la inspiración católica desde la que esta revista mira. Y recuerda que el arte que le importa es el que ha costado algo: la corona de espinas está ahí para que nadie confunda belleza con complacencia.
Bajo el Corazón, el monograma T+D en azul, con la cruz del signo más en rojo, y debajo la palabra ARTE a plena caja. Las iniciales están unidas por una cruz, no por una conjunción: lo que las junta es aquello que la revista defiende.
La palabra ARTE se escribe en mayor tamaño que las iniciales. Es deliberado. La casa importa menos que el asunto.
Pulchritudo est splendor veritatis
La belleza es el esplendor de la verdad
La cinta azul que cruza la punta del escudo lleva el lema en latín. La fórmula pertenece a la tradición escolástica y expresa una idea exigente: la belleza no es un gusto ni un capricho, sino el modo en que la verdad se hace visible.
De ahí se sigue la línea editorial entera. Si la belleza es el resplandor de algo verdadero, entonces la crítica de arte no es un ejercicio decorativo: es un trabajo de conocimiento. Y puede hacerse —debe hacerse— con libertad, con información veraz y sin restricciones.
Por eso este escudo preside una revista que quiere leer un católico que busca su publicación de arte, y también un lector de cualquier otra confesión, o de ninguna, que busque criterio y análisis largo. La mirada es el punto de vista, no la frontera.