Cecilia Vicuña: un quipu de lana roja que baja del cielo
En el Pérez Art Museum Miami, «Quipu Gut» desciende treinta pies desde el techo hasta el suelo: una escultura-oración que reactiva el antiguo sistema andino de nudos.
Es imposible no detenerse. En la galería de doble altura del Pérez Art Museum Miami, Quipu Gut (2017), de Cecilia Vicuña, cuelga del centro del techo a treinta pies de altura y cae hasta el suelo en gruesas cuerdas de lana sin hilar, teñidas por completo de un rojo intenso. Ocho puntos de conexión sujetan la obra a un aro de alambre circular; de ahí bajan los cordones, anudados a distintas alturas, hasta reposar en el piso, donde el exceso de tela queda tendido como un cuerpo en descanso.
La pieza reactiva el quipu, el antiguo sistema andino de cuerdas y nudos con el que se registraba y transmitía información. Vicuña lo lleva del archivo a lo visceral: no un documento, sino unas entrañas —gut— de lana roja, memoria hecha materia. Sus dimensiones cambian con cada sala; aquí, la altura del museo la vuelve monumental sin perder un ápice de fragilidad.
Acompaña a la escultura un vídeo de la propia artista, también de 2017, proyectado en un monitor de sesenta pulgadas a la derecha de la entrada. En él, Vicuña y su equipo ejecutan los pasos rituales del montaje: dividen la lana en ocho madejas, entonan un canto de resonancias indígenas parecido a una plegaria, bailan y se entrelazan para atar los nudos y, por último, cuelgan cada cuerda del aro y señalan el punto exacto donde tocará el suelo. El registro no ilustra la obra: la completa, y deja claro que, para Vicuña, tejer es una forma de rezar.