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Revista Católica de Arte Contemporáneo
Protagonista 23 de octubre de 2026
Crítica de exposiciones · Marina Núñez en el Museo de Palencia

Marina Núñez recibe en «Terra ignota», en el Museo de Palencia, más de 5000 visitantes.

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Marina Núñez presenta en el Museo de Palencia «Terra ignota», una exposición de arte digital comisariada por Pedro Gallego de Lerma, con dos obras nuevas creadas para la sala del mosaico romano de Océano y las Nereidas, del siglo IV. Puede verse hasta el 4 de abril de 2027.

El mosaico romano de Océano y las Nereidas apareció entre 1962 y 1963 en Dueñas, en la villa que la bibliografía llama Possidica: un pavimento del siglo IV con la cabeza de Océano en el centro y nereidas a lomos de monstruos marinos. El Diario Regional de Valladolid publicó seis fotografías del hallazgo el 11 de agosto de 1963. Hoy el mosaico ocupa la sala inferior del Museo de Palencia, bajo un lucernario, en el edificio brutalista de hormigón que proyectó entre 1982 y 1985 el arquitecto Luis Arranz Algueró, autor también de la Biblioteca Pública y del Archivo Histórico Provincial de la ciudad. Junto a la pieza romana, Marina Núñez (Palencia, 1966) ha tendido desde el 10 de julio otro suelo, «Terra ignota. Océano y las Nereidas», compuesto por 45 baldosas cerámicas de 60 por 60 centímetros impresas con imagen digital, unos 16 metros cuadrados frente a los 5 por 2,10 metros del panel romano, que conviene mirar antes que cualquier cartela, porque la comparación entre los dos pavimentos explica la exposición mejor que la hoja de sala.

Vista cenital de la sala inferior del Museo de Palencia con «Terra ignota. Océano y las Nereidas» (2026), de Marina Núñez, junto al mosaico romano de Dueñas, del siglo IV. Foto: © Marina Núñez.
Vista cenital de la sala inferior del Museo de Palencia con «Terra ignota. Océano y las Nereidas» (2026), de Marina Núñez, junto al mosaico romano de Dueñas, del siglo IV. Foto: © Marina Núñez.

EL MOSAICO DE DUEÑAS, MODELO DE LA OBRA DE MARINA NÚÑEZ

«Terra ignota. Océano y las Nereidas» (2026), de Marina Núñez: 45 baldosas cerámicas con imagen digital ante el mosaico de Océano y las Nereidas. Foto: © Marina Núñez.
«Terra ignota. Océano y las Nereidas» (2026), de Marina Núñez: 45 baldosas cerámicas con imagen digital ante el mosaico de Océano y las Nereidas. Foto: © Marina Núñez.

Marina Núñez sigue aquí el método de los talleres antiguos, y merece la pena explicarlo despacio. El mosaísta de Dueñas no inventó a sus nereidas. Luz Neira Jiménez ordenó en 1997, en la revista Antigüedad y Cristianismo de la Universidad de Murcia, las nereidas de los mosaicos tardorromanos en cuatro tipos que se repiten en distintos puntos del Imperio, y el taller que trabajó en la villa palentina aplicó uno de esos tipos al encargo, con el tamaño de la sala y el gusto del propietario como correcciones. Así aprende cualquiera a dibujar. Quien copió de niño un caballo de un cuaderno sabe que su dibujo se parecía más al caballo del cuaderno que al del establo, y nadie se lo reprocha, porque sin una fórmula previa no habría habido dibujo.

Marina Núñez, «Terra ignota: Océano y las Nereidas (1)», 2026. Baldosa del perímetro, imagen digital sobre cerámica, 60 × 60 cm. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, «Terra ignota: Océano y las Nereidas (1)», 2026. Baldosa del perímetro, imagen digital sobre cerámica, 60 × 60 cm. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, «Terra ignota: Océano y las Nereidas (1)», 2026. Baldosa del perímetro, imagen digital sobre cerámica, 60 × 60 cm. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, «Terra ignota: Océano y las Nereidas (1)», 2026. Baldosa del perímetro, imagen digital sobre cerámica, 60 × 60 cm. Foto: © Marina Núñez.

«Terra ignota. Océano y las Nereidas» toma su fórmula del propio mosaico romano. Mantiene un perímetro ocupado por el océano y cambia el repertorio del interior, donde caben vegetación submarina, ciudades de aspecto futuro y rostros de la mitología griega vinculados a Océano, con predominio de los azules. En algunas baldosas asoman, bajo el agua o a ras de ella, restos de muros que remiten a la planta de una casa romana como la de Dueñas.

Marina Núñez, fotograma de «Sin piel», 2022. Vídeo monocanal, un minuto. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, fotograma de «Sin piel», 2022. Vídeo monocanal, un minuto. Foto: © Marina Núñez.

Las teselas del mosaico de Dueñas rara vez superan el centímetro cuadrado, según la descripción que publicó Pedro de Palol tras la primera campaña de excavación; cada baldosa de Núñez mide 3.600 centímetros cuadrados. La escala dice más que cualquier teoría. El artesano romano necesitaba decenas de piedras para un ojo. Núñez imprime el rostro entero de una vez, y la cuadrícula de 45 piezas queda como recuerdo de la tesela. El sistema de la tesela obligaba al artesano romano a elegir; la impresión digital permite acumular sin límite, y Marina Núñez acumula. Fernando Caballero escribió en septiembre, en Palencia en la Red, que el lenguaje de la artista llega en alguna pieza al horror vacui (la tendencia a llenar cada palmo de la superficie). Junto al mosaico ese exceso pesa más, porque el romano, con menos medios, deja ver cada nereida entera y separada del agua que la rodea.

Marina Núñez, «Naturaleza muerta», 2021. Fotograma de vídeo. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, «Naturaleza muerta», 2021. Fotograma de vídeo. Foto: © Marina Núñez.

«HIPERIÓN», «COSMOS» Y LOS VÍDEOS DE LA SALA TEMPORAL

Marina Núñez, «Terra ignota: Océano y las Nereidas (12)», 2026. Imagen digital sobre baldosa cerámica, 60 × 60 cm. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, «Terra ignota: Océano y las Nereidas (12)», 2026. Imagen digital sobre baldosa cerámica, 60 × 60 cm. Foto: © Marina Núñez.

«Terra ignota. Hiperión» completa la intervención en la sala del mosaico con ocho imágenes digitales circulares de 145 centímetros de diámetro instaladas en el lucernario. La luz natural que cae sobre el pavimento de Dueñas atraviesa ahora ocho planetas en transformación. El título procede de la cartografía. A Ptolomeo se le atribuye el primer uso de la fórmula, en su Geografía, hacia el año 150, para señalar las regiones que nadie había medido.

Fachada de la Casa del Cordón, sede del Museo de Palencia. Foto: Jl FilpoC
Fachada de la Casa del Cordón, sede del Museo de Palencia. Foto: Jl FilpoC

Las obras recientes de Marina Núñez ocupan la sala de exposiciones temporales, en penumbra y con música compuesta para la ocasión por Luis de la Torre. La serie «Cosmos» (2025) consiste en ocho esferas de cristal de quince centímetros de diámetro grabadas con láser y colocadas sobre una base de luz led; en su interior, rostros humanos fragmentados se forman con burbujas de distinto tamaño. «Mira fuera y dentro» (2026) proyecta durante cuatro minutos y diez segundos dos ojos que se dilatan y se contraen. «Sin piel» (2022), un vídeo monocanal de un minuto, cierra el recorrido con un rostro que se arruga y acaba disuelto en miles de partículas que brotan de los ojos. Son las piezas más sobrias de la exposición, y las que mejor soportan la comparación con el piso de abajo.

Marina Núñez, serie «Cosmos», 2025. Esfera de cristal grabada con láser sobre base de luz led. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, serie «Cosmos», 2025. Esfera de cristal grabada con láser sobre base de luz led. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, serie «Cosmos», 2025. Esfera de cristal grabada con láser sobre base de luz led, 15 cm de diámetro. Foto: © Marina Núñez.
Marina Núñez, serie «Cosmos», 2025. Esfera de cristal grabada con láser sobre base de luz led, 15 cm de diámetro. Foto: © Marina Núñez.

Marina Núñez es profesora en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra, de la Universidad de Vigo, desde 1993. Empezó en los noventa con pinturas de cuerpos anómalos y pasó después al vídeo, la imagen digital y el cristal tallado con láser. En 2023 presentó «Nada es tan profundo como la piel» en el Museo Lázaro Galdiano. En 2025 cubrió el patio del Museo Nacional de Antropología con casi trescientas baldosas de 60 centímetros de lado para «Tantos mundos en este», instalación de 288 piezas y 104 metros cuadrados que ahora muestra La Térmica Cultural de Ponferrada. En Madrid y en Palencia la artista ha empleado el mismo formato de baldosa. La diferencia está en la vecindad: en Palencia el suelo impreso tiene al lado el suelo de piedra que lo justifica.

Palencia ha cuidado su patrimonio mejor que su arte contemporáneo. La ciudad guarda la cripta visigótica de San Antolín bajo la catedral y el Cristo del Otero en su cerro, pero su programación de arte contemporáneo ha dependido durante décadas casi por entero de la Fundación Díaz-Caneja, donde Núñez expuso «Cuarta pared» en 2010, mientras Valladolid abría el Museo Patio Herreriano en 2002 y León el MUSAC en 2005. Habrá quien piense que una capital de su tamaño no necesita más. Necesita más, mucho más. Y lo ha conseguido, efímeramente, un museo arqueológico, que ha puesto una obra de 2026 a la misma altura que la pieza capital de su colección.