Arte povera, informalismo y espiritualidad
Burri, Tàpies, Laib y Penone: la materia pobre como lenguaje religioso en el arte europeo de posguerra
Alberto Burri pintó su primer cuadro documentado en 1944 en el campo de prisioneros de Hereford, en Texas, donde los aliados recluían a los italianos que se negaban a colaborar. Había nacido en Città di Castello, en Umbría, el 12 de marzo de 1915, era médico por la Universidad de Perugia y había caído prisionero con su unidad en Túnez en 1943. El cuadro se titula «Texas (Paesaggio di Hereford)». De vuelta en Italia dejó la medicina, se instaló en Roma y hacia 1950 empezó a trabajar con arpillera. El Centro Pompidou conserva su «Sacco e bianco» de 1953, de 149 por 249,5 centímetros. Según el museo, la tela procede de los sacos en que llegaba a Italia el grano del Plan Marshall.
Los «Sacchi» de Alberto Burri llevan la arpillera rasgada y cosida con hilo basto, y a menudo un rojo que la crítica ha relacionado con vendas ensangrentadas. Se han leído también como imagen del hábito remendado de San Francisco que se conserva en Asís, y esa lectura es de los críticos; Burri describió sus cuadros como recortes de la realidad. Cesare Brandi le dedicó en 1963 una monografía publicada en Roma por Editalia. El 10 de febrero de 2016 un «Sacco e rosso» de 1959 se vendió en Sotheby’s de Londres por más de nueve millones de libras, récord del artista, y la crítica que defiende la lectura franciscana de los sacos no suele mencionar ese precio.
Las «Combustioni» de Burri empezaron en 1954. Las primeras eran pequeñas, y en los años sesenta quemaba ya láminas de plástico en obras como «Rosso plastica L.A.», de 1966. Los agujeros de bordes retorcidos que abre la llama quedan a la vista, sin coser.
Antoni Tàpies (Barcelona, 1923-2012) dejó la carrera de Derecho en 1946, participó en 1948 en la fundación de Dau al Set y desde 1955 trabajó con el empaste grueso de polvo de mármol y arena que le dio fama internacional. La cruz aparece pronto en su obra, y la Fundació Antoni Tàpies conserva una «Creu de paper de diari» de 1946-1947, hecha con papel de periódico. La Universitat de les Illes Balears lo nombró doctor honoris causa en 1988 y lo invistió en noviembre de 1990. En el discurso, titulado «L’art modern, la mística i l’humor», sostuvo que el arte moderno, sobre todo desde el surrealismo, y el pensamiento de su tiempo volvían a la tradición mística, y la enumeró desde el maestro Eckhart y la filosofía franciscana de la naturaleza hasta San Juan de la Cruz, Jacob Böhme y William Blake, con atención particular a Ramon Llull. Ninguna de las fuentes consultadas para este artículo recoge un texto equivalente de Burri. La Fundació abrió en Barcelona en 1990 con unas dos mil obras del artista, el mismo año en que Tàpies recibió el Praemium Imperiale de pintura, y en 2010 el rey Juan Carlos I le concedió el título de marqués de Tàpies.
Wolfgang Laib nació en Metzingen, en el sur de Alemania, el 25 de marzo de 1950. Estudió Medicina y, seis meses después de abandonarla, hizo en 1975 su primera «Milchstein», piedra de leche: una pieza rectangular de mármol blanco lijada a mano hasta formar una depresión casi imperceptible, que el artista llena de leche y que la tensión superficial mantiene enrasada. Una de ellas, fechada en 1987-1989, mide 2 por 122 por 130 centímetros. Desde 1977 recoge polen planta por planta en los prados que rodean su casa, cerca de Biberach, en un estudio que según la fundación del Praemium Imperiale no tiene sillas ni mesas.
El polen de Wolfgang Laib ocupó entre el 23 de enero y el 11 de marzo de 2013 el atrio del Museo de Arte Moderno de Nueva York con «Pollen from Hazelnut», unos 5,5 por 6,4 metros (18 por 21 pies) de polen de avellano tamizado sobre el suelo y recogido desde mediados de los años noventa. Según el MoMA, Laib considera el atrio el santuario interior del museo. Al cerrar la muestra recuperó el polen y se lo llevó. Ese mismo año, el 2 de marzo, la Phillips Collection de Washington abrió «The Phillips Laib Wax Room», una cámara de 1,8 por 2,1 por 3 metros (6 por 7 por 10 pies) forrada con unos 400 kilos de cera de abeja, primera instalación permanente del museo desde la sala Rothko de 1960. De los cuatro artistas de este artículo, Laib es el que menos necesita de un intérprete para una lectura religiosa, porque recoger el polen planta por planta y retirarlo al terminar la exposición son ya prácticas de devoción, aunque las tradiciones a las que se le asocia son más orientales que franciscanas.
Giuseppe Penone nació en Garessio, en el Piamonte, en 1947. Germano Celant había bautizado el arte povera en el número 5 de «Flash Art», de noviembre y diciembre de 1967, con el artículo «Arte povera. Appunti per una guerriglia», y sumó a Penone al grupo en 1969, cuando tenía veintidós años. Ese mismo año empezó la serie de los «Alberi»: Penone toma una viga industrial, sigue con la gubia uno de los anillos de crecimiento y va retirando madera hasta que reaparece el árbol joven que la viga contenía, con los arranques de sus ramas. En 1970, en Múnich, talló así un árbol de doce metros delante del público. La operación responde mejor a la idea aristotélica de la forma contenida en la materia que a la pobreza franciscana, porque Penone se limita a retirar madera hasta recuperar la forma que la viga conservaba dentro.
