Temas de ARTE®
Revista de Arte del Siglo XXI de Iberoamérica y del Mediterráneo
Protagonista 20 de agosto de 2026
Protagonista · Londres

Ana Mendieta se cita con Zurbarán en Londres

Es de la serie que hizo entre enero y febrero de aquel año, con veintitrés recién cumplidos. Ana Mendieta, «Untitled (Facial Cosmetic Variations)», 1972, copia de 1997.© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.
Es de la serie que hizo entre enero y febrero de aquel año, con veintitrés recién cumplidos. Ana Mendieta, «Untitled (Facial Cosmetic Variations)», 1972, copia de 1997.© The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.

Antes de la primera imagen llega el olor a cera quemada por el pasillo. Dentro hay una silueta de mujer trazada en el suelo con velas negras, y la Tate las prende cada cierto rato. Entramos a la hora de apertura con la idea de salir a comer y seguir la tarde en otra parte. Después del almuerzo mis acompañantes se fueron a pasear y yo volví solo a las salas.

El miércoles 5 de agosto estuve en Zurbarán por tercera vez desde que la exposición abrió en mayo. Recorro las salas sin orden, aunque hay una que me retiene más de lo previsto, y no por el asunto. Por los faldones. Las santas están de pie, de cuerpo entero, vestidas de seda como damas sevillanas del siglo XVII, y cada una lleva en la mano el hierro con el que la mataron. Santa Casilda, del Thyssen, con la falda rosa quebrada de amarillo. Santa Margarita de Antioquía, que es de la casa. Santa Apolonia, del Louvre, con las tenazas y un diente. La luz de la Sainsbury Wing está muy baja y el negro del fondo se come el contorno de las telas, así que uno acaba a un palmo del cuadro para ver cómo está resuelto el brocado. Un vigilante me pidió que me apartara. Llevaba razón.

Al día siguiente entramos en la Tate Modern a la hora de apertura. El plan era claro y no lo cumplí: ver a Ana Mendieta por la mañana, comer y dedicar la tarde a otra cosa. La exposición abrió el 15 de julio, reúne ciento cincuenta obras, la firma como comisaria Valentine Umansky y es la mayor que se le ha dedicado en el Reino Unido. Cierra el 17 de enero.

Lo que hay en las salas De la obra de Mendieta apenas queda materia. Trabajó con barro, agua, pólvora, flores, fuego y su propio cuerpo, al aire libre, en Iowa y en México, y dejó que aquello se pudriera o se apagara. Quedan las fotografías y las películas. La Tate ha remasterizado las películas y las estrena aquí, en una instalación de pantallas colgadas que va pasando los cuatro elementos. Es la primera vez que se ven en Inglaterra. En esa sala se oye el zumbido del proyector y el suelo cruje por la esquina derecha.

Ana Mendieta, Untitled 1973 © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London.jpg
Ana Mendieta, Untitled 1973 © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London.jpg

El montaje rehace además algunas piezas. «Ñañigo Burial», de 1976, era una silueta trazada en el suelo con velas negras de ritual. Está de nuevo, y las velas se prenden cada cierto tiempo. El olor a cera llega al pasillo antes que la obra, y con el olor viene la gente, que se para en el umbral sin saber qué mira. Fuera del edificio, a la vista de quien pase por la orilla, han levantado otra vez «La Vivificación de la Carne: El Laberinto de Venus Series», de 1982. Dentro, en la última etapa, están «Nile Born», de 1984, tendida en el suelo como una losa pequeña, y «La Jungla (Totem Grove)», de 1985, siete troncos con siluetas quemadas a pólvora. Hay dibujos a tinta sobre hojas secas de magnolia, con la figura de una mujer siguiendo la nervadura, y pinturas de la serie «Amategram» sobre papel de corteza. Nada de esto se había visto en Londres.

Iowa, 1973 Nació en La Habana en 1948 y salió de Cuba de niña, sin sus padres, en la operación Pedro Pan. Creció en Iowa, lo más lejos del Caribe que se puede estar sin cambiar de hemisferio. Sus primeras siluetas son de 1973 y la última de 1980. En «Imágen de Yágul», hecha ese año en una tumba zapoteca de Oaxaca, se tumbó dentro del hueco de piedra y se dejó cubrir de flores blancas hasta que solo le asomaron las manos y los pies. La fotografía tiene una belleza que incomoda: la sepultura es de verdad y ella está viva dentro.

Ana Mendieta, Untitled Silueta Series 1976. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London.jpg
Ana Mendieta, Untitled Silueta Series 1976. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London.jpg

En «Bird Run», de 1974, corre por la playa con plumas blancas pegadas al cuerpo. En una silueta de 1976 el hueco de la figura está espolvoreado de rojo sobre la arena gris y la marea ya entra por el borde. En otra del mismo año la figura aparece modelada en el tronco de un árbol, sobre un talud de raíces al descubierto. En una pieza de 1977 un tronco vaciado arde con la forma de un cuerpo dentro.

El almuerzo y la deserción A la una y media llevábamos media exposición. Comimos en Maru, en Mayfair, una sala pequeña donde el trabajo está en la maduración del pescado, que allí se cuida como en pocos sitios de Europa. Mostrador corto, sin música. Se oía el cuchillo contra la tabla y el aceite al fondo. Maguro con nattō, tofu frito con langostinos, una ensalada aliñada con algo que no supe identificar y que picaba tarde, casi al terminar. Bebimos una botella de Louis Jadot Chablis 1er Cru Fourchaume 2020, que con un atún madurado sostiene el graso sin taparlo. Al salir, mis acompañantes se fueron a pasear por la orilla. Yo dije que subía un momento y volví a entrar en la Tate. Me echaron al cerrar.

Ana Mendieta, Untitled 1977. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.jpg
Ana Mendieta, Untitled 1977. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.jpg

De las cuatro obras de la primera etapa, que había visto por la mañana a paso de grupo, saqué en la segunda vuelta algo que sigo pensando: Mendieta es mejor cuando ella no está. Con el cuerpo entero a la vista, la obra roza el retrato de sí misma. Con la huella sola, aguanta sin necesidad de biografía. Esto solo se ve despacio, y por eso volví.

Lo que no cuenta la Tate Murió en 1985, a los treinta y seis años, al caer desde el piso treinta y cuatro de su apartamento de Nueva York. Su marido, el escultor Carl Andre, fue juzgado por ello y absuelto en 1988. Ninguna cartela lo menciona. Entiendo la razón y me parece defendible: durante cuarenta años esa muerte fue lo único que se contaba de ella, y hacía falta un museo capaz de hablar solo de la obra. El silencio completo tiene su precio. Un visitante de veinte años sale de aquí sin saber por qué una artista de este calibre ha tardado tanto en entrar en un sitio como este.

Ana Mendieta, Ñañigo Burial 1976 © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London. Photo Alex Yudzon.jpg
Ana Mendieta, Ñañigo Burial 1976 © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London. Photo Alex Yudzon.jpg

Dos que habrían discutido Hacia las siete me dolían los pies y me senté en el banco corrido de las pantallas. Allí me volvió la idea que traía dando vueltas desde el día anterior. Puestos a la misma mesa, el pintor de Fuente de Cantos y la cubana de Iowa se habrían entendido. Con tensión. Él era un hombre de taller, con clientela conventual, contrato firmado y una fe que no sometía a discusión; ella no tenía doctrina ninguna, y lo que hizo en el barro de Old Man's Creek habría espantado a cualquier prior de la Cartuja de Jerez. Se habrían peleado a los diez minutos y habrían seguido hablando hasta las tres de la mañana.

Los dos hacen la misma operación, que consiste en quitar. Quitar el fondo, quitar el escenario, quitar el gesto, quitar la anécdota, hasta dejar sola a una figura de mujer que reclama al que mira que le dé la razón. La mártir sostiene el hierro y calla. Mendieta se acuesta en la tierra, se cubre de flores y desaparece. Ninguna de las dos negocia. En ambos casos el cuerpo de la mujer está puesto ahí como prueba de algo que no tiene otra forma de probarse, y no para que se lo admiren. Eso lo sabía Zurbarán en 1636 y lo sabía ella en Oaxaca en 1973. Habrían tenido de qué hablar. En casi todo lo demás se habrían dado la espalda.

Ana Mendieta, Untitled Silueta Series, 1976. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.jpg
Ana Mendieta, Untitled Silueta Series, 1976. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.jpg

Un detalle sin importancia que se me quedó grabado. En la sala de las hojas secas, una señora inglesa de unos setenta años le explicaba a su nieta, en voz muy baja, que eso se hace cuando uno se muda de país y no puede llevarse la tierra.

Ana Mendieta, Bird Run 1974. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London.jpg
Ana Mendieta, Bird Run 1974. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by Artist Rights Society (ARS), New York. DACS 2026. Courtesy Marian Goodman Gallery and Alison Jacques, London.jpg

La sala está fría y huele a cera. El catálogo, editado por Valentine Umansky y Mike Wellen, cuesta cuarenta libras y me lo llevé, con el lomo ya marcado por la bolsa. El 25 de septiembre la Tate abre de noche, de seis a diez, con música. Cierra el 17 de enero. Las velas del entierro de 1976 se prenden cada tanto y se consumen.

Ana Mendieta, Untitled (Guanaroca [First Woman]) 1981,1994. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.jpg
Ana Mendieta, Untitled (Guanaroca [First Woman]) 1981,1994. © The Estate of Ana Mendieta Collection, LLC. Licensed by DACS.jpg